Tapados que merecen reconocimiento
“Cuando hablo de Uruguay en países como EEUU o Inglaterra, no me creen. No pueden creer que en tan poco tiempo se haya hecho tanto, y tan bien. Tenía muchas ganas de venir a Uruguay para ver cómo trabaja la gente, especialmente en las escuelas, y para encontrarme con colegas que he conocido a distancia. Me quedé realmente impresionado. El progreso estable que se ha hecho, cumpliendo con los plazos estipulados, facilita mucho la colaboración”.
Conocí a Samuel Klein cuando recién llegó al proyecto, y no dábamos un $ por él. El éxito uruguayo le salvó el pellejo como a unos cuantos que aún siguen al lado del gran y polémico Nicholas. No dudo de sus buenas intenciones y de su contracción al trabajo (en especial su devoción por Wikipedia). Pero en OLPC todavia no aprendieron la lección que nos dieron Ilka Tuomi en Networks of Innovation. Change and Meaning in the Age of the Internet o Eric Von Hippel en Democratizing Innovation
OLPC no inventó al Plan Ceibal, el Plan Ceibal inventó a OLPC. El día que los augustos caballeros de Kendall en Boston abran los ojos a este truismo latouriano, se darán cuenta de porqué perdieron los grandes mercados, incluyendo el argentino, y de que las lógicas top down —-que ahora están llevando a Africa con el OLPCorps (30 equipos, con 100 latops en 18 países africanos)-, a lo mejor puede ser una muy buena propuesta, pero difícilmente sea la semilla de la transfromación radical, la anomalía salvaje, que fue sembrada por los propios uruguayos en el paisito de al lado.
(via «No me creen cuando hablo del Plan Ceibal» | David Gómez)