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Con Apple tenemos una relación de amor/odio. Sus productos son perfectos. No hay cool hunter que no ponga sus creaciones en una lista de previsibilidad absoluta. Muchos se mueren por robarle ya no las ideas, los prototipos sino incluso la primicia de que van a presentar en cada MacWorld semestral. Y al mismo tiempo Jobs insiste en los códigos propietarios, en limitar la programabilidad del iPhone, en esconder las funcionalidades y en volvernos inválidos en un mundo de transparencias. Ahora se viene el intento de patetantamiento del pinching -como en su momento pretendió Amazon con el one-click shopping. Claro es un gran mercado para Apple pero es una vergüenza para el resto de nosotros.