Marianne Cotillard es hermosa, es talentosa. Acaba de ganar un Oscar como mejor actriz por su personificación de Edith Piaf en la película La vida en rosa. Pero su carrera parece que tendrá patas cortas, porque un complot de la derecha periodística y no tanto ha revelado que la mezcla de belleza + talento no se comió la santa de los ataques del 11S según la versión oficial.
Mientras, algunos se solazan atancándola el sitio Center for Public Integrity revela las cerca de 1.000 mentiras que el gobierno de USA vienen pregonando durante la administración Bush de sus razones para invadir Iraq y aledaños (falta poner ahí que seguramente la bomba inteligente que liquidó al “canciller” de las FARC fue enviada gentilmente por algún escuadrón yanqui).
Es el mundo que tenemos. Por suerte las lógicas retóricas y no lineales son el pan comido de América Latina y entonces no nos cuesta tanto entender lo ininteligible y analizar las contralógicas que presiden la reorganizacion de la realidad. Ojala Marianne pueda aprovecharlas.