Vida y muerte de los AIBO
En el 2005 se anunciaba con bombos y platillos el lanzamiento (¿nacimiento?) del Aibo ERS-7M3 con un potencial “intelectual” más elevado que sus predecesores, que le permitiría llevar a cabo un diario de a bordo en imágenes que difundiría en internet en forma de blog. Además iba a ser capaz de aprender poco a poco a hablar y a andar, en función de cómo fuese su dueño y cómo le enseñase. Muchas de las promesas se cumplieron, y hemos visto así desde Aibos que hablan entre si (aunque sus programadores no entienden lo que dicen), hasta otros que juegan espléndidamente bien al fútbol.
Mediante su auxilio también hemos aprendido mucho acerca de los orígenes del lenguaje, las ventajas relativas del programa arraigado sobre el programa cognitivo/formalista en Inteligencia Artificial, y nos adentramos apenitas en el resbaloso, pero fascinante, mundo de la robotica afectiva.
Inesperada y desgraciadamente a principios del 2006 Sony mato al proyecto, y dejo huérfanos a los 150.000 Aibos vendidos hasta entonces a un precio promedio de 2000 dólares. Una leyenda interneteana anuncio su resurrección a fines del 2007, pero fue una falsa alarma. Una enorme pena, porque nos fascinan los Aibo, el trabajo que han hecho con/sobre ellos Luc Steels y Frederick Kaplan del Sony Computer Science Laboratory de Paris ha sido maravilloso, y tenemos muchisimo que aprender de lo ya hecho, y mucho por hacer, aunque sea con otros robots y con otros fines.