Otro argentino de los buenos que se muere, mientras quedan tantos malos
Era un gurrumín cuando me enamoré de la revista Primera Plana y llegué a coleccionar centenares de sus números en el garage de la casa de mi vieja en Olivos, que como solía suceder los tiró ante alguna mudanza.
En ese mìtico modelo de periodismo cuasiperfecto descollaban las notas de Ramiros de Casasbellas, de Osiris Troiani, pero sobretodo de Tomas Eloy Martínez jefe de redacción entre 1962 y 1969, todos conducidos por el contradictorio Jacobo Timmerman, tan interesado en la verdad como en el poder que la inventa.
Algunos de los mejores artículos de Tomás Eloy fueron compilados en una de las mejores colecciones en ensayo que aun conservamos como fue Lugar común la muerte. ¿Y qué decir de La pasión según Trelew una de las primeras radiografías literarias del horror que se amplificaría en 1976?
La Novela de Perón (1985), Santa Evita (1995) la novela argentina más traducida de todos los tiempos y El vuelo de la Reina (2002) Premio Alfaguara tienen todas su sello justo, dramático, contundente, inolvidable.
No hace mucho vivió la tragedia de la perdida de su esposa en un absurdo accidente en Princenton. Volviò a la Argentina ye enfermo, y me apenó mucho saber que no había buscado su premio a la Trayectoria en Clarin en Octubre pasado. Señal de que algo malo se estaba incubando
A los 75 años nos deja, otro grande que se van, mientras estamos infestados de tiburones y colgajos. Te extrañaremos Tomás.
Murió el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez - lanacion.com