El libro digital es malo para los sentidos. Y van….
¿Serían entonces los formatos digitales perjudiciales en la escuela? La autora del estudio responde con mucha cautela. Cree que para saberlo, antes habría que definir de qué formato se está hablando y qué se quiere enseñar o cómo. “Con todo, entre muchos investigadores hay una tendencia a quedar fascinados de forma acrítica con las innovaciones tecnológicas que dejan en el aire cuestiones sobre si pueden tener consecuencias negativas para la enseñanza a corto plazo y, lo que es más importante, a largo plazo”.
Sólo tomé la penúltima frase de la nota porque es el único momento en el que la autora demuestra un poco de sentido común. Comparar libros electrónicos con los de papel es como comparar coches con caballos. Cualquiera que haya leído la impresionante compilación de Noah Wardrip-Fruin & Pat Harrigan First Person New Media as Story, Performance, and Game, se dará cuenta de que la trampa aquí no es si es mejor leer El Quijote en la pantalla o en papel. Y que la referencia a la obra de Brown es un golpe muy bajo, porque en ese caso evidentemente la película resulta mucho mas llamativa que el libro. La cuestión es saber que nuevas narrativas o no-narrativas (es la tesis de los ludologos) se pueden hacer en la pantalla y no en el papel. Sin contar que con las interfases 3D y de inmersión estamos inventando escenarios hapticos de intervención del cuerpo entero.
Para hacer mas gracioso e ingenuo el argumento de la noruega, autores como M.T.P. Wolff en “Abstraction in the Video Game“ insisten en que los mejores videojuegos son los menos representacionales, con lo que esta primacía sensorial del texto-porque despierta la imaginación visual y sensorial asociada a las imágenes- podría darse vuelta por entero